Enclaustrado en sus pensamientos, guardaba en lo mas profundo de sus recuerdos ese amor que lo atormentaba todos los días, semanas, meses, años...
Al amanecer se preguntaba el porqué de sus solitarios despertares, el de sus silenciosas noches sin ¨hasta mañanas¨ que refrescaban en su mente atribulada una época que jamás vivió, carcomiendo lo poco que le quedaba de alma...
Pensaba en el gran nudo que asfixiaba su pecho cuando la veía tan solo aparecer por la ventana, esa ventana que nunca pudo abrir para tocarla y hacerla suya.
Cobarde sin razón, o tal vez con ella, tratando todo el tiempo de cubrirse del dolor de algún adiós que nunca conocerá, porque nunca se dio la oportunidad de estar cuando debió, cuando pudo, cuando quiso...
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