sábado, 2 de junio de 2012
Roomates que vuelven al barrio
No es difícil dejar al alma volar y encontrarse con el recuerdo de palabras o gestos que nos hacen soñar. Ella no consulta cuando de amores se trata, ellos encuentran un rincón acogedor y se instalan para meter a la mente en más de un problema. No los dominamos, no los controlamos y el caos se instala con ellos en el mismo rincón… El día a día nos muestra una realidad llena de responsabilidades y orden en el que encontramos una calma aparente, buen sistema de defensa contra esa alma que, juguetona nos quiere atolondrar todo el tiempo y que, en muchos casos suele ganar las partidas diarias contra la concentración y la rutina. Las diferentes áreas de nuestro cerebro entran en conflicto cuando el amor llega con sus maletas a instalarse sin avisar, es el típico amigo que extrañamos cuando está lejos pero jode cuando deja todo regado en casa cuando llega, no específicamente de visita… Está en nosotros decidir si lo miramos de frente hasta que se vaya o sacrificamos el mejor sillón de nuestro corazón para acondicionarle un cómodo lugar donde descansar mientras decide acompañarnos...
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