martes, 23 de noviembre de 2010

Vida sin Verso

A veces es difícil salir del personaje y encontrarse frente a una hoja en blanco tratando de ser uno mismo, empezar a escribir y observar que las palabras que salen no son la letra de una canción ni la historia de algo que hubiéramos soñado o visto en otra persona para escribir un poema sino mas bien el reflejo del alma y todas aquellas cosas buenas y malas que van saliendo cuando los miles de recuerdos impactan con nuestro YO.
Puedo empezar diciendo que mi vida fue y es accidentada, mi camino fue tomando diferentes formas, mostrándome opciones como a todos, algunas de atajo y aparente luz, otras con mucha neblina y oscuridad que estoy segura conducían al lugar correcto. Entre los caminos fui llegando a lo que soy como artista, gracias al apoyo de muchas personas que saben de qué se trata todo esto y que de alguna u otra manera me enseñaron a seguir mi pasión. Grabé un disco con temas de mi autoría, hice coros a los cantantes mas representativos del país, subí a escenarios de todos los tamaños, viajé y hasta escribí canciones para otros cantantes, temas para teatro, publicidad y hasta novelas, lástima que en mi vida personal no sea tan buena compositora...
Cuando caemos vemos en una imagen panorámica todo lo que hicimos, lo bueno, lo malo, corrigiendo errores pasados y cambiando algunas actitudes para seguir adelante de la mejor manera, muchas de las cosas las hice lo mejor que se pudo, otras tuve que afinarlas y cambiarlas, aprendí a tocar puertas, a aceptar las negativas y a confiar en lo que se y me llena de orgullo y no me arrepiento. Aprendí a actuar con transparencia y franqueza y esa creo que siempre fue mi mejor carta de presentación. En cosas del corazón no tuve la misma sapiencia y eso es lo que me lleva a escribir hoy. Ahora veo con los ojos bien abiertos que confundí muchas cosas, la más importante, confundir la fortaleza con falta de interés, me dejé llevar por una terquedad tratando de defender algo que se defendía solo y llevé mi rutina de compartir con mi compañero ideal a un fracaso inminente. Soy consciente que en este tipo de cosas la responsabilidad es 50% 50%, por eso no pienso hacer nada para arreglar lo que entre dos malogramos, pero ya sé qué estuvo mal en mi y lo estoy arreglando, por mí y por lo maravilloso que hoy me rodea. Para madurar lamentablemente el camino tiene muchas trabas, muchas decepciones y muchas veces un dolor infinito, la sensación de pérdida en tantos aspectos, sobre todo cuando tenemos alguien que depende de nosotros nos hace tomar caminos desesperados por encontrar rápido la estabilidad emocional que buscamos para que lo que queremos construir no se nos venga abajo. Es la respuesta al dolor profundo lo que nos hace madurar, quien no ha sufrido realmente grandes pérdidas o decepciones no madura a la misma velocidad que los que saltan obstáculos constantemente tratando de encontrar la felicidad. A veces me gustaría dejar de obligarme a olvidar, levantar el teléfono y hacer una llamada intentando cambiar las cosas, pero me detengo por un minuto y veo que mis palabras le sonarán a poema o tal vez a canción, pero nunca a sentimientos incrustados que me desgarran lo mas profundo del corazón...

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