Es tan difícil asimilar la realidad cuando decidimos poner fin a los vínculos que tienen que ver con el amor; lloramos, maldecimos, culpamos y nos lamentamos de tantas cosas que dan vueltas constantemente por nuestra cabeza y que no nos dejan vivir en paz. Debería ser mas fácil poder olvidar, borrar de nuestra memoria los buenos y malos momentos y a manera de ¨reset¨ desvincularnos de toda historia que marcó nuestro paso por la vida y que nos dejó una gran melancolía...
Duele tratar de olvidar, duele saber que por mas que se hizo lo posible las cosas no resultaron, asumir que dos personas que piensan tan diferente no pueden llevar una vida en común y planificar sueños fácilmente, duele saber que querer no es suficiente cuando de convivencia se trata, que el ser buenos nunca es suficiente para vivir en comunión y que por mas que intentemos siempre uno de los dos tendrá que dejar de ser para que el otro sea y sabemos que así no funciona nada...
Hoy estoy triste porque no pude fundir mis sueños en sus sueños, mis anhelos en los suyos, mi rutina en la suya y porque, por más que traté, por más que pensé meses de meses tratando de encontrar el mismo color en nuestras vidas el arco iris es el arco iris...
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